sábado, 10 de noviembre de 2012

Ese día, estábamos allí, sonaba de fondo sol mayor, nunca pensé que esa canción la recordaría tanto, nunca pensé que marcaría un día tan importante para mí...

Fue a las seis de la tarde cuando me dijiste que te llamara, contestaste y dijiste que estarías esperando por mí, fui al encuentro y allí estabas, como siempre con esa sonrisa y esas margaritas que se forman cuando lo haces.
Buscamos un lugar donde acomodarnos, era extraño estar entre tanta gente desconocida y diferente a mí, pero en ese momento nada importaba más que saber que estaba junto a ti. Comenzaron a sacar el "bebestible", y no me pude negar a beber un vaso. La tarde recién comenzaba y poco a poco nos íbamos acercando, recuerdo que me hablabas muy al oído, y que tratabas de protegerme cuando se ponían a saltar y empujar, recuerdo que estabas entrando a un estado en el que ya no hablabas tan claramente, pero poco me importó. Me sorprendió la personalidad que tenías, el hecho de hablar y sonreír con toda la gente allí presente.
Al rato comenzó a sonar sol mayor- una supuesta canción romántica- .En ese momento me dijiste - ¿bailemos?- claro que cedí, aunque era bastante incómodo al comienzo saber que todos tus amigos estaban allí, no saber que pasaba por su mente, y menos entender por qué actuaba de esa forma conmigo.
Pasó el tiempo, me pidió que lo acompañara al baño; no volvimos con los demás, conversamos mucho y nos reíamos de nuestras estupideces, de pronto se me acercó una mujer ebria, y decidimos cambiarnos de lugar, y fue allí cuando pasó lo inesperado. Me miraste, te miré y sonreí tímidamente, un tanto nerviosa, y fue justo en ese momento cuando te acercas y nuestros labios se entrelazaron, fue el momento más dulce de la noche, tu forma caballerosa de hacer sentir a una mujer de esa forma. Tus labios suaves y delicados y con una experiencia que poco conocía yo. Nos quedamos sentados mirando el horizonte, tu mano junto a la mía y un sentimiento que iba creciendo.
Pasaron los días y yo seguía sin poder quitarte de mi cabeza, era algo incontrolable saber que todos los días nos teníamos que ver, y que este encuentro no volvería a pasar. Sobre todo lo que más me dolió fue sentir y saber que para ti nada de esto significó algo, cosa que para mí si, a pesar de esto, no puedo negar lo feliz que me siento al sentirte cerca todas esas mañanas, al sentir tu aroma, tus palabras y la forma en que me haces reír.
Ahora que esta por acabar el año, me siento inquieta al saber que probablemente nunca más nos volvamos a ver, y que nunca más pueda sentir tu presencia junto a la mía. Me desmorona pensar que pasaran meses en los que no sabremos el uno del otro y que probablemente te olvides de mi para siempre. Es difícil cuando uno es tan ingenua, y tan fácilmente te encantas con alguien. Solo sé que por ahora haré todo lo que pueda para aprovechar cada uno de los pocos segundos que nos quedan para compartir....

No hay comentarios:

Publicar un comentario